A pesar de la tensa calma que vive hoy la economía Argentina a partir de los recientes enroques de funcionarios nacionales, en la historia Argentina, las brechas cambiarias superiores al 70% tuvieron una permanencia promedio de 3,5 meses. A esta altura, lleva cinco meses y mantiene elevadas las expectativas de devaluación, elemento que desincentiva la liquidación de divisas y adelanta la demanda de importaciones, en una economía que necesita dólares.
Revista La Bolsa le consultó al economista mendocino Alejandro Trape sobre como repercute éste desequilibrio en las actividades agrícolas locales cuyo destino son las exportaciones. Escucha aquí la respuesta……..
Además…….
Cuando la brecha cruza el 75% y se mantiene en ese nivel durante varios períodos se encienden las alarmas porque empieza a impactar sobre la economía real por varios frentes.
Subfacturación de exportaciones; con una brecha en alza crecen los incentivos a declarar menos de lo que realmente se exporta para cobrar una parte al dólar oficial y otra a un tipo de cambio más atractivo.
Sobrefacturar importaciones; la brecha funciona en sentido inverso para los importadores, que se ven tentados a declarar más operaciones de las que realizan para acceder a más dólares al tipo de cambio oficial.
Presión sobre los precios; si la escalada del dólar blue se sostiene, se corre el riesgo de que los formadores de precios remarquen en función de la evolución del blue. Otro elemento que juega a favor de esta dinámica es la dificultad que tienen los importadores de acceder al dólar oficial, lo que hace que ante la incertidumbre el blue se convierta en el dólar de referencia.
Más dolarización; si la brecha crece, el apetito por el dólar también lo hace. Y esto retroalimenta a la brecha.
