Por Lic. Jorge Day – IERAL Mendoza
Recientemente se presentó una nueva versión del Dólar Soja (el número 3), en la cual el Banco Central compra dólares a los exportadores a un precio superior al oficial. La novedad es que, en esta versión, se incluyen varios productos de economías regionales.
A simple vista, dada la menor magnitud de los montos exportados, el Banco Central no espera adquirir gran volumen adicional de dólares provenientes de esas economías, pero sí intentará evitar una disminución de sus exportaciones, ante la pérdida de competitividad padecida en los dos últimos años.
A la fecha todavía hay algunas demoras en su implementación. Dejando de lado este punto, a continuación, se analizará este programa, desde una perspectiva regional, con una previa nacional.
Planteo nacional
El Banco Central necesita más dólares, y quiere adquirirlos a un precio no tan alto (por ej., menor que el dólar Mep). Ofrece un precio mayor al oficial a ciertos exportadores. Lo ideal para el Banco Central sería que los exportadores adelanten exportaciones. Para hacerlo, requieren contar con stocks disponibles de sus productos, y que sean relativamente fácil de colocar en el mercado externo.
Estas dos condiciones las ha cumplido la soja en los programas anteriores, al contar con stocks (en silobolsas) y al ser un commodity (fácil de vender). Además, es un sector que genera gran volumen de dólares (un 30% de las exportaciones totales).
En cambio, esas dos condiciones no se cumplen tanto en las economías regionales. Hay una infinidad de productos, y no es claro cuál es la situación de sus stocks actualmente. Por ej., en vinos, las dos últimas cosechas han sido muy bajas, por lo cual también lo es el nivel de stocks.
Algunos productos regionales son commodities, pero otros no tanto, como el vino. En ese caso, a veces es el distribuidor importador (en otro país) quien solicita las cantidades a comprar. Es decir, no es tan rápida la colocación de los productos en el mercado externo. Por otro lado, excluyendo soja y principales granos (trigo, maíz), las actividades agro y agroindustriales[1] del país explican un 6% de las exportaciones totales, muy por debajo de la soja.
En este sentido, más que incrementar, lo más probable es que el nuevo Programa intente evitar que disminuyan las exportaciones de productos regionales, al estar muy afectadas por el atraso del dólar oficial (observado en el periodo 2021/22).
Perspectiva regional
Surgen algunos puntos a considerar.
¿Qué sectores podrán aprovechar más el Programa? Claramente, los que exportan más durante el periodo de vigencia de este programa (abril / agosto). Considerando el año 2022, el gráfico muestra la fracción exportada de varios productos regionales en dicho periodo. En general, la mayoría exporta más del 40%, el timing es razonable. Hay excepciones, como limones (más beneficiado), no así con la cereza que se exporta a fin de año.
Un punto clave es si en estos productos se podrán adelantar exportaciones. Si no es así, se benefician los exportadores con un mayor dólar, pero no le genera dólares adicionales para el Banco Central.
¿Cuán afectadas están las economías regionales por un dólar atrasado?: este es un punto clave de la inclusión de los productos regionales en este Programa. En términos globales, luego de una fuerte subida del dólar oficial (2018/20), se observaron tres hechos:
- La cotización del dólar oficial aumentó menos que la inflación en el periodo 2021 y primera mitad del año siguiente. El dólar de inicios de 2021 equivalía a $ 265 a valores de hoy, mientras que a fines de 2022 pasó a un valor de $ 210 (una pérdida de poder de compra de 20% en menos de dos años).
- En ese periodo 2021/22, subieron fuertemente los precios de los commodities pampeanos (soja, granos, etc.), que compensaron el atraso en el dólar oficial.
- Sin embargo, en ese mismo periodo, no se observó ese nivel de incremento en los precios de la mayoría de los productos regionales. Por eso, varias economías regionales se vieron más afectadas por ese atraso.
En economías regionales se ha incluido vinos, frutas frescas e industrializadas y hortalizas que se producen en distintas regiones
Una pregunta es si el dólar oficial está realmente atrasado. Acorde a nuestros datos, el dólar actual es similar a uno de mediados del año 2010, un par de años previo al estancamiento económico, con caída en las exportaciones nacionales. Desde una perspectiva del exportador, el actual dólar oficial no es alto, pero tampoco es bajísimo.
Si acorde a los datos, el dólar oficial no parece tan bajo, ¿por qué está la sensación de que sí lo es? Hay varias razones:
- La presencia del dólar blue: ¿por qué cobrar un dólar de $ 210, si en el mercado se vende a casi el doble? Las acusaciones de sub-facturación de exportación son explicadas por esa brecha. Además, las restricciones para importar insumos y productos contribuyen a aquella sensación.
- Problemas de cosechas: en estos tiempos algunos sectores han sufrido fuertes caídas en sus cosechas, como en uvas. Eso se traduce en menores exportaciones y, por ende, en la necesidad de un mayor precio para mantenerse competitivos.
La menor cosecha también puede traducirse en mayores costos, al escasear la materia prima, como en el caso del vino, que también lo hace menos competitivo en relación al mundo. En 2022, se redujeron las cantidades vendidas de vino en el mercado externo, mientras que se incrementaron las del mercado interno. Otro ejemplo dentro del mismo sector: las exportaciones de vino a granel se habían reducido a un mínimo en 2022, y no se recuperarán en el presente ejercicio; y las exportaciones de mostos (jugos de uva) posiblemente se reduzcan a un mínimo (hecho observado en los primeros tres meses del presente año).
- Menor productividad: a nivel general, ha venido disminuyendo la productividad argentina, entre ellos por el bajo nivel de inversiones y por una economía más cerrada, que restringe la entrada de nuevos equipos y tecnología. En el agro del Interior se observa esa menor productividad, con campos que se deja de invertir (siguen produciendo, pero con menores rendimientos).
- Mayor incremento en otros costos: lo usual es que, si el dólar se atrasa, los costos salariales en dólares se incrementan. Si no está tan atrasado, esos costos no son tan altos. Sin embargo, hay otros costos relevantes que se han incrementado fuertemente en dólares en los dos últimos años. Se mencionan dos: el de logística (mayor costo del gasoil, más con la eliminación del diesel, reemplazado por uno más caro) y el de insumos dolarizados, como los fertilizantes.
Volviendo al programa, la impresión es que un dólar de $ 300 es uno muy alto, similar al vigente en un periodo cuando las exportaciones estaban su sendero de fuerte crecimiento. Obviamente, esos $ 300 son un valor alto hoy día, y con la inflación se irá desvalorizando. En ese sentido, están los incentivos para apurar las exportaciones (mejor cobrar hoy que dentro de cinco meses).
Comentarios finales
En economía, a veces lo relevante no es tanto si un precio es bajo, sino la velocidad al que disminuye. Clarísimo en este caso, con un dólar oficial que se atrasó abruptamente en menos de dos años. A eso suma que, en el caso de las economías regionales (agro y agroindustria, excluyendo los granos), sus precios no tuvieron los aumentos que se registraron en soja y cereales. Además, en algunos casos, la situación se ha agravado por menores cosechas.
En ese contexto, la nueva versión de Dólar Soja está apuntada a evitar las caídas en las exportaciones regionales, más que a generar más dólares que necesita el Banco Central. Sólo queda ahora que no haya problemas en su implementación, de modo que los sectores exportadores puedan acceder a ese dólar.


